Sunday, October 09, 2005

Ahora sí...

Antes que nada quiero decir que el internet es el uno de los pasos más claros para que la humanidad se enriquezca; la cultura globalizada, en forma de .pdf, .txt, .doc... simplemente me hace suspirar que el mundo esté comunicado. La globalización de la cultura (sigh), ¡cuánta satisfacción en estar todos conectados, cuánta sofisticación el ser todos uno, en que no haya idiomas, no haya fronteras, no haya límites...!.

(Of course this is all bullshit).

El párrafo anterior sería lo ideal si de verdad la humanidad fuera como nosotros quisiéramos que fuera, y no el túmulo de cadáveres tambaleándose buscando una razón para vivir - los menos -; o una manada de hienas dispuesta a arrebatarte los poros si tiene envidia de tu sudor - los más. Así que reniego de mi ludismo para emprender mi primer viaje hacia el cyberspace, con riesgo a perder la razón, o peor, mis principios (que aunque no lo crean sí los tengo).

Así que comencemos.

Después de un serio surf por los blogs de la gente que básicamente conocí esta semana (Sofía, César, Emmanuel) y de los blogs de gente que ya conocía (José, Ernesto) me he decidido por fin a inagurar un blog.
Siendo fallidos mis intentos de integrarme al mundo del internet en tiempos pasados (mi e-mail caducaba o no lo checaba), y siendo terriblemente aburrida mi inscripción al Hi5 (una mierda por cierto), inaguré el E.P.M. Project... de nuevo ni se preocupen por el nombre, sólo es un nombre más, pero para mí significa toda una década de pensamientos, reflexiones y decepciones.

Siendo éste mi primer post (o como carajos se diga) comenzaré con lo obvio, lo tradicional y lo aburrido: lo del día de hoy...

Hoy, a las 0:00 horas, me encontraba en la Roma (una colonia que me caga) en la casa de mi hermana, pues había organizado una reunión - o eso esperaba yo, al menos -. La reunión en cuestión, la había organizado Fionn, su roomate escocés (que es vegetariano como un nabo) para un house-warming. Cocinó un buffette vegetariano hindú.

-Orale, ¿Qué chingados es eso?- pregunté en mi tono coapanaco.
-Orcras con queso - (yo entendí orcos) - especialidad de la India.- contestó con el orgullo propio de alguien que parte el pan en un dominio. Entendí que la cocina era ese dominio y decidí no hacer críticas muy ofensivas. Parece que el escocés es sendible.
-Oh, ¿y eso?
-Curry tibetano... jitomates, papas y una salsa especial. Todas cocidas al vapor!

Me cago en dios.

Ya en la mesa, deglutí lo que me me había servido. Los orcos, el curry y una especie de garbanzo que sabía a pedo con picante (había pensado servirme arroz al vapor, pero sólo de olerlo me recordó a Nutrisa). Yo no había comido en todo el día, con excepción de un sandwich y unos nachos con frijoles en un bar de Copilco, así que me avoracé sobre mi plato con cuantioso salvajismo, pero no logré llenarme. Cuando estaba dando mi reino por una torta de pierna con quesillo, llegó mi hermana y salvó mi cena con una copa de vino. - Bueno - pensé - de menos puedo ponerme pedo y olvidarme del hambre, la cruda será terrible, pero será mañana y no ahorita.-
La velada fue agradable, y siendo un poco más justos, la cena también lo fue, sólo que no estoy acostumbrado a comer como modelo de Prada. Estuve departiendo con el gringo (exnovio de mi hermana) Tim, un tipo que se llamaba Joaquín (un nadador empedernido y maestro de apreciación cinematógrafica), mis anfitriones y mi novia. Durante el curso de la noche desfilaron otros personajes como cantantes neozelandesas y canadienses, que gustaron de bailar son cubano con mi chica, y otros amigos de Fionn, de los cuales no saqué nada trascendente como para acordarme y escribirlo.
Ya como a las tres de la mañana, Fionn pusó una banda rumana (que suena como Salón Victoria featuring King Crimson); que le encantó a Mar (mi chica) y que bailaba como frenética, yo, después de tres litros de Indio, rogaba porque alguien pusiera a Nine Inch Nails o a Bauhaus (cosa que no ocurrió) para sentirme un poco como yo soy.
A las tres de la mañana, después de tres litros de Indio y algunas copas de Merlot y Concha y Toro y algunas copas de scotch (un buen scotch por cierto, gracias Fionn), las cosas paracerían sonar siempre extrañas en esa clase de escenario.
Pero cuando me ví sentado cantando mentalmente "Day of the lords" de Joy Division mientra contemplaba a Mar brincando a ritmo de ska-progresivo, Fionn maraquenado con sonajas invisibles, una neozelandesa bailando abrazada de una mexicana, mi hermana y el gringo metiéndose mota hasta por la orejas, Miranda (la otra roomate y mejor amiga de mi hermana) leyendo a Conan-Doyle o a Pérez-Reverte en su cuarto y un pastor alemán ladrando a los gatos de mi hermana; no pude evitar sentir el garbanzo picante en mis entrañas recordándome que hay algo podrido en Dinamarca.

¿A dónde voy con todo esto?
R = No tengo puta idea.

La cosa es que ya no tengo cuaderno donde escribir y mi máquina de escribir no tiene carrete y supongo que es mejor escribirlo aquí para recibir comentarios que imaginárme los comentarios.

A grandes rasgos, esto es lo único que escribo. Tengo kilos (literalmente) de mierda como esta.
Así que disfrútenla o destrúyanla o sean indiferentes.

2 Comments:

Blogger Minnie said...

balls.

los orcos estaban buenísimos, pero yo personalmente fantaseaba con unos humildes tacos de cuerito...

Sunday, October 09, 2005 2:36:00 PM  
Anonymous Jorge said...

Ahh, eso de tararear Joy Division es un lugar en muchas personas. Me ha pasado en situaciones extrañas como la boda de un amigo, pero no en una cena de modelo de Prada...

Thursday, October 13, 2005 9:53:00 PM  

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