Friday, May 23, 2008

a cara o cruz

Mucho antes de que películas como Matchpoint o No Country for Old Men me recordaran la importancia del azar en las acciones de la gente, yo ya basaba parte de mis decisiones en un simple tiro de moneda, un volado, digamos.
Decisiones tontas como cuándo debo cortarme el pelo, si debería moverme en coche o en pesero, si debería ponerme tal o cual playera para una "cita" (jajaja que pinche puta mamada de palabra, no?); o cosas ya más serias que realmente cobraron el peaje de la carretera que estoy manejando, como si debería o no hablarle a esa chica que ahora resulta ser de las mujeres más importantes en mi vida, o como si debería cambiarme de carrera de filosofía a letras inglesas, o si debería tomar tal o cual clase o simplemente dejar que NPicen.
El término acuñar la realidad significó para mí una frase mucho más literal de lo que realmente parecería. Y no es que quiera o persiga la personificación divina del azar o la suerte, pero creo que sí es innegable la cantidad de factores incluidos en este rubro oscuro y no cuantificable que afectan nuestros sentimientos y decisiones.
Y es que el monedazo aplica para cuestiones prácticas de la vida. Desgraciadamente no puede decirdir los estados de ánimo de uno mismo; no puedes decir: "águila, alegre; sol, de malas"; lo que sí puede afectar es cómo debe ser la disposición para abordar la vida o las situaciones.
Recuerdo que hace ya unos seis años o algo así, un monedazo me dictó a tomar la vida con más calma, dejar un tanto el cinismo, y tratar la amabilidad; me dijo que las personas por algo hacen las cosas, que la ira terrible no lleva a ningún lado, que había que respetar e intentar entender las decisiones de los demás y tratar de no cuestionarlas.
Y una mierda, digo ahora.
Nunca volví a preguntarle a la moneda esa misma pregunta hasta ahora, y ahora tengo otra respuesta. El lado amable sólo me ha llevado a bofetadas en la cara, a decepciones de la gente, a fracaso tras fracaso. Así que ahora se requiere otra estrategia.
No es que una moneda dicte mi vida, pero para los ateos, es una bonita brújula que nos señala el norte moral; y ayuda a tomar un camino. Los sentimientos siguen siendo los mismos, pero el approach es lo que necesita un giro radical.
Sea pues. Seremos no enojados, pero alertas. No desconfiados, pero con la guardia en alto. No afables, pero receptivos. No sensibles, sino sensitivos.

Y en este momento estamos de malas, y sólo queremos -de igual manera que a los tiernos 14 o 15 años- salir a romper cráneos. Al diablo con los ideales, todos los queremos, pero en realidad ¿quién los necesita?

Partamos cráneos, pues. (con una chamarra bien cool, si se puede...)